Huída del consumismo y primeros pasos en el minimalismo I.

caos consumismo

Mis inicios en el minimalismo se remontan a cuando era chica: siempre me interesó bastante poco la cantidad de cosas que tenía. Siendo tercer hermana de un grupo de cuatro, las cosas no llegaban super multiplicadas, sino que había mucho heredado por ejemplo, y el resto de las cosas (libros, juguetes, ropa, útiles escolares) nos las regalaban como premio al esfuerzo en el colegio, o en cumpleaños, día del niño etc. No había presupuesto para caprichos. Pero tampoco estaba la necesidad de tenerlos.

Realmente se jugaba con lo que había para jugar, y se usaba lo que se tenía para usar. Y listo.

Recién me interesé por la ropa cuando salí del colegio parroquial donde usaba uniforme y empecé la secundaria en un colegio del estado donde cada uno iba vestido como quisiera. ¡Fue todo un tema porque ahora tenia que pensar en que ponerme! Sin embargo, al depender de mi madre para la compra, igual trataba de conformarme o bien sacarle el jugo a las prendas que heredaba de mi hermana o lo que recibía en cumpleaños. También personalizaba mis propios jeans, remeras, etc, así que cuando algo me aburría le daba un poco de color con pintura de tela por ejemplo.

Más que minimalismo, era un poco de ingenio, con reciclado y ecología.

Saber tejer ayudo mucho también! Así que la mayoría de mis gastos en realidad tenían que ver o bien con libros, o bien con materiales para las maquetas del colegio, las hojas Romani, los estilografos, etc.

Mientras cursaba el CBC, los gastos aumentaron con lo que en el 2004 empecé a trabajar en algunos locales de ropa para solventarlos. En el 2005 y 2006 pasé a trabajar como cajera en un shopping donde viví dos de las famosas “Noches Shopping”. Es una noche donde estos centros comerciales, en lugar de cerrar a las 22 hs, cierran a las 04.00 hs. Sumando que hay un descuento de un 20% desde las 22 y unos 4 o 5 momentos de 5 minutos donde el descuento pasa a ser de hasta un 50%.

Estos momentos son sorpresa, es decir ni el público ni los empleados de los locales saben cuándo serán.

La única señal es que uno o dos minutos antes de que arranque el descuento espectacular, una banda de música con redoblantes se para en la puerta del local que tendrá sus 5 minutos  de bonificación extra.Esto, que leído no resulta nada del otro mundo, implica una jauría de personas agolpadas en la puerta que no tienen nada que envidiarle a todos los videos de you tube donde muestran las aperturas de los locales en el black friday estadounidense.

He visto mujeres empujarse entre sí como si fuera cuestión de vida para tirarme las tarjetas de crédito por arriba del mostrador. ¡Aparentemente no había tiempo para darme la tarjeta en la mano!

He visto gente prenderse de percheros como si evitaran una caída a un precipicio para agarrar la mayor cantidad de perchas posibles y luego lanzarlas sobre el mostrador donde estaba mi caja registradora para poder aplicar el descuento en todo eso, total a los pocos días volverían a cambiar cada una de las prendas porque realmente no habían elegido nada.

He visto embarazadas empujando y siendo empujadas. He visto personas gritando e insultándose por quién había agarrado que. He visto vendedoras llorando, escondidas en los probadores, al borde de un ataque de pánico. He visto esta misma nube de gente cuando se iba escuchando el sonido de la banda que se dirigía al próximo local con descuento, prácticamente no importaba si era un local de ropa interior, juguetería, librería o ropa de deporte. Sólo veían el “ahorro” que obtenían gastando en ese lugar.

El local quedaba devastado, los percheros vacíos, ropa tirada por el piso, y todo había que reponerlo porque en cualquier momento iba a volver esta murga con su redoblante para llamar a otra tanda de gente que iba a entrar desesperada y vuelta a empezar.

Las vendedoras tenían la ventaja de que sabían que el esfuerzo extra se traducía en mas comisiones, con lo que al final pensaban en que ese mes efectivamente iban a cobrar más. Pero yo era cajera, con lo que mi sueldo era el mismo. Yo lo viví como experiencia negativa del principio al final. y al día siguiente la gente seguía comprando.

Sabían que cerrábamos a las 18, y seguían entrando cinco minutos antes de cerrar la puerta.

Una vez adentro, podían demorar lo que necesitaran, si estaban adentro no podíamos hacer el cierre de posnet, de inventario, no nos podíamos cambiar ni mucho menos pensar en irnos hasta que el cliente efectivamente se fuera. Realmente no tenían consideración por los empleados. Nosotros también queríamos ir a nuestras casas a prepararnos para brindar. Y habíamos estado trabajando hasta las 5 de la mañana esa madrugada! Porque a las 04.00 de la mañana, cuando se cerraban las puertas, se esperaba a que los que estaban dentro terminaran de pagar, probarse, etc y ahí venia el cierre de caja, el emprolijamiento del local, última reposición de la ropa en los percheros para que todo estuviera impecable al día siguiente. Tardábamos una hora para dejar una primera impresión de prolijidad. El resto se hacía sobre la marcha, en la apertura de la mañana.

La falta de consideración de la gente, la falta de agradecimiento de los directivos de las marcas, la falta de compañerismo entre vendedoras, la falta de respeto de los compradores lanzando tarjetas de crédito al aire, la falta de educación de la gente apurándome o gritándome porque le había cobrado a otra persona primero (si no había fila!!! como podía saber??!! era una masa humana con caras y manos con tarjetas); la soberbia de la gente que compraba, diciendo que la diferencia entre su alegría y nuestro fastidio era que ellos estaban del otro lado…

Todo esto me llevó a decidir, cuando terminó mi segunda noche shopping, que nunca más iba a vivir un momento semejante. Ni de un lado ni del otro.

Hoy, más de diez años después, puedo decir orgullosa que nunca me expuse a otro momento igual de consumismo desenfrenado, mala educación, gastos innecesarios y falta de respeto. Y como alivio, sé que las personas que siguieron trabajando en estos lugares, no viven estas noches shopping así ya que con las promociones bancarias, los descuentos online y otro tipo de beneficios reparten más el consumo a lo largo del mes con lo que no se junta tanta gente en una sola noche.

Mi post quedó más extenso de lo que pensaba, en el próximo voy a contar un poco más acerca de mis primeros pasos en el minimalismo sin darme cuenta de que los estaba dando.

 

 

2 Comment

  1. ¡Te encontré, Silvia! Es la primera nota de tu blog que leo y me encantó, yo también me hago la ropa o la reciclo desde jovencita, y tejo, ¡y huyo de los shopping como de la peste!
    ¡Abrazo!

    1. Que lindo que hayas pasado por aca Gra!
      Y muchas gracias por la recomendación de http://www.inspiramundo.com me encanto! Es genial ir conociendo coachs que hablen en nuestro mismo idioma, con un mate en la mano!
      Un beso grande!

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