Operación juguetes. I – Reducción

Pini_juguetes

Si tuviera que hacer un stock o inventario de la cantidad de elementos que hay en nuestra casa, sería algo muy parecido a esto:

  • Ropa: Entre 400 y 450 unidades unidades.
  • Bazar: Alrededor de 250 unidades.
  • Sabanas y toallas: Menos de 100 unidades.
  • Libros: Cercano a las 150 unidades
  • CDs: Menos 50 unidades. (En la separación de bienes con nuestras respectivas parejas salimos desfavorecidos en este ítem…=))
  • Muebles: Menos de 20 unidades.
  • Útiles: Más de 300 unidades.
  • Fotos: Más de 400 unidades (Físicas, virtuales: incontables, debería ver qué me dice el Google drive.)
  • Juguetes: Más de 20.000 unidades.

Salvando la exageración, y sin contar a las piezas de Lego como unidades, realmente es abismal la diferencia entre cantidad de juguetes con cualquier otra categoría dentro de nuestra casa. En la mudanza anterior, las personas de la mudadora se reían por la cantidad de cajas que decían “Juguetes Pini“. Un poco avergonzados, a una de las personas le dimos una caja con artículos de bebé y niños pequeños que Pini ya no usaba y seguíamos conservándolo solo para no ofender a quienes nos lo habían regalado.

Pini fue el primer nieto de ambas familias. El primer sobrino de mis hermanos. El primer bisnieto fuera del país de su bisabuela. Es el primer hijo de mis dos grupos de amigas. El único nieto y “encima sus padres se separaron de muy chiquito“! Y después, el primer niño ensamblado en nuestra familia.

Lau es el segundo nieto por lejos de la familia de mi marido, heredó juguetes de su tío, de su papá, y de su primo.

Dantu, que llegó a nuestras vidas tres años  después de Pini y Lau, hereda en forma automática todo lo que dejan de usar los más grandes. Eso, sumado a que los juguetes de los demás suelen ser más interesantes, el resultado es que Dantu tiene lo que tuvo y tiene Pini, más lo que tuvo y tiene Lau, más sus propias pertenencias.

Con todo este historial, es de esperar que lo que haga rebalsar nuestro pequeño departamento sean los juguetes.

 

Hasta acá la explicación del por qué, ahora con toda sinceridad esta es la forma en que me dí cuenta que era demasiado y cómo lo sobrellevamos:

Cuando apenas me separé, Pini tenía dos años. El departamento nos había quedado bastante grande, y vacío, si. Entonces hubo como una revolución en mi familia, inconscientemente los regalos que le hacían eran cada vez más aparatosos. Literal: uno de los regalos fue un pelotero que ocupaba prácticamente la mitad de su dormitorio cuando estaba inflado! También hubo un aumento en la frecuencia, hasta el punto que no podía caminar por la cuadra de una juguetería que estaba llegando a casa. Pini interpretaba que caminar por ahí implicaba una visita al establecimiento en cuestión, y tal visita daba como resultado un juguete nuevo. Charla mediante con mi familia donde expuse no sólo mis deseos de que no se convirtiera en un niño caprichoso sino mi delicada situación económica que no podía sobrellevar los gastos de regalar un juguete nuevo por cada ocasión.

Después, y una vez que mi pareja comenzó a vivir con nosotros, hicimos algo de espacio para poder darle lugar, ahí comenzó una de las tantas limpiezas. También coincidió que Pini dejo de utilizar los aparatosos rodados y anexos de bebe. Cochecito, paragüitas, silla de bebe, bañadera, cuna, triciclos, etc… Muchos juguetes y peluches gigantes fueron a un depósito en esa época.

Al poquito tiempo, y luego del establecimiento del régimen de visitas de los hijos de mi pareja. (Super amplio a favor nuestro, los chicos están con nosotros 4 de los 7 días de la semana, con 2 pernoctadas). La cantidad de juguetes se potenció, ahora también estaban los de Lau y Dantu.

Entonces ya no fue suficiente la “Recolección-de-juguetes-con-los-cuales-no-juegan-para-dar-a-donación”. Necesitábamos un sistema. Aún lo necesitamos.

 

Así que esto es lo que probamos y estamos intentando de a poco:

  • La regla del entra uno sale uno.

Simple. Llega un juguete nuevo a la casa, toca elegir uno que ya no se use tanto y a la bolsa de donación. Cuesta muchísimo.

  • El caso de Toy Story.

Acá recordamos el miedo que tenían los juguetes de Toy Story de terminar en un ático lleno de cosas olvidadas y nadie con quien jugar. La idea es que los chicos sientan un poco de pena por el juguete olvidado y lleno de polvo y quieran regalárselo a alguien que sí juegue con el. Nunca funcionó. En ese momento es cuando JUSTO iban a jugar con él/ eso y es de repente su nuevo GRAN FAVORITO.

  • La estrategia del crecimiento.

“¿Ahora que estás tan grande ya no te interesa tanto este juguete no?” No nos resultó tampoco. Pini es capaz de jugar con un mordillo solamente para dejar en claro de que TODO está en condiciones para jugar y que la edad no es un impedimento.

  • La técnica del calendario.

Dantu y Pini cumplen en Octubre. La idea es que después de su cumpleaños no se compra más nada. Hay que prepararse que en mes y medio viene Papá Noel, con lo que todo pedido queda suspendido hasta próximo aviso. Durante el verano, hay que prepararse que viene el cumple de Lau. Y pasado este, es cuestión de esperar al Día del niño que es en Agosto. Funciona, pero aplica sólo para los integrantes de nuestro hogar. Ambos padres no convivientes, (la mamá de los chicos y el papa de Pini) no forman parte del acuerdo. Entonces es posible encontrarse con algún que otro juguete nuevo entre estas fechas. Y que decir de las tías y abuelas!

 

Reflexiones:

No sólo con  los juguetes, sino con otro tipo de objetos (souvenirs, cartas, fotos, elementos varios) surge la sensación de decir: ¡No me puedo deshacer de esto! ¿Y si más adelante lo necesito? ¿O lo necesita equis?

Y por otro lado está el afecto de los familiares y amigos que les hacen regalos a los chicos y a uno le agarra un poco de culpa cuando los deja ir, sabiendo que tal persona gastó dinero, tiempo e ilusión para verles las caritas cuando lo están abriendo.

Así que acá estoy, en pleno proceso de sentir menos culpa por dejar ir objetos! Espero para dentro de algunos meses reducir aun más, no sólo juguetes sino los dibujos y artesanías de los chicos. Los juguetes me cuestan bastante, pero los dibujos de Pini, por ejemplo, no los puedo dejar ir! ¡Son tan lindos! Marie Kondo no tiene hijos no?

¿Y vos? ¿Tenés algun tipo de objeto que te cueste más que otro para reducir?

 

 

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