Minimalismo, redes sociales y mails.

Buzon buscando lo simple bandeja de entrada

Empecé este post sobre minimalismo en lo virtual hace casi un mes, pero nunca pude terminarlo hasta ahora. Ya que entre una cosa y otra en materia de salud, personal y familiar no lograba poder sentarme en la pc. De hecho, durante dos semanas en total tampoco regresé a casa.

Asi que aproveché este sábado de vacaciones de invierno donde mi familia aún duerme para ponerme al día en lo virtual. Con los cursos online que estaba haciendo, los mails que tenia sin leer, los libros que tenia pendientes y de repente dije menos.

Si quiero apuntar al minimalismo tengo que ser coherente con lo que dejo ingresar en mi bandeja de entrada. Tanto la virtual como la física.

En su momento hablé de tener la bandeja de entrada limpia. Pero a medida que iba avanzando con mis clases de coaching y mis ganas de aprender más y más, me fui anotando en muchas páginas. Algunas con recomendaciones, otras con entregas de libros gratis, con suscripciones a mini cursos, etc. Y me dí cuenta de que nuevamente, recibo más mails de los que me gustaría. Más ruido del que quisiera y más información de la que puedo manejar. Que el decir “lo etiqueto, lo encarpeto y lo leo más tarde”, ese más tarde nunca llega.

Y reconocer esto, ahora mismo, me es fundamental.

Así que un poco con unroll.me, otro poco abriendo para ver si realmente me estaba aportando valor, deje atrás muchas de mis suscripciones.

Quiero ser coherente con mis valores y hoy pasan por mi familia, por compartir, por mi creatividad, mi simpleza, y mi libertad.

Y no puedo fomentar ninguno de ellos si estoy tratando de organizar una bandeja llena. Con miles de mails por leer, gestionando miles de filtros, para encarpetarlos en miles de archivos y todo para decir:

  • “Esto lo hago más tarde.”
  • “Este artículo lo leo cuando tenga más tiempo.”
  • “Este mail lo guardo por si después lo necesito.”

No, ni después, ni ahora ni nada por las dudas. Solo lo esencial, para enfocarme en lo que es importante para mí.

Dale un vistazo a tu bandeja de entrada, ¿es una bandeja liviana y simple? ¿Con lo que realmente te interesa? O está desordenada, acumulada y con elementos sin leer de hace más de una semana? Simplifiquemos, te vas a sentir mucho mejor.

 

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