Ejercicio minimalista para la confianza – Dos minutos!

Ya lo había visto en esta charla TED, pero esta vez pude probarlo y realmente sentir el efecto.

Segunda clase de mi carrera de Coaching Ontológico. Un dia que llovió todo el santo día. Llegué apenas tarde, mojada y con hambre! Pensaba “esto me encanta pero tengo frío, los pies empapados y no doy más de sueño. No sé cuanta atención podré prestarle a la clase hoy“.

De todas formas, y es una de las cosas que me encantan de esta carrera, es tanta la información que pone en jaque todo lo que uno viene pensando, que automáticamente el interés se renueva, la atención se focaliza y las ganas de seguir escuchando aumentan.

Hoy lo que quiero compartirte es un ejercicio que hicimos cerca del final de la clase:

Primero, la profesora nos pidió que nos sentemos con los brazos cruzados, las piernas cruzadas, la cabeza inclinada y los hombros replegados hacia adentro. En esa posición teníamos que permanecer durante dos minutos.

Segundo, la posición que debíamos tomar es la siguiente: parados, los brazos en jarra, las manos en la cintura, los hombros bien abiertos, las piernas separadas al ancho de los hombros, la frente bien arriba y la mirada unos centimetros por sobre la visión habitual. Dos minutos de permanencia en esta posición.

Luego de cada postura, comentamos en qué habiamos pensado, cuáles eran nuestras sensaciones, a dónde se iba la mente.

En mi caso en particular, en la primera, me dió un sueño tremendo. Ganas de irme, me preguntaba que hacía tan tarde fuera de mi casa. Encontraba el ejercicio absurdo e innecesario. “¿Estoy haciendo esto para demostrar que?

En la segunda, todo cambió. Al principio miraba por sobre los demás, apuntando a los grandes ventanales. Me sentí contenta, ya no tenía sueño. Me día cuenta de que me encantaba el aula y el edificio en si. Después me sentí vital y confiada. Me dije a mi misma, “Esto es lo que estoy estudiando, este es el cambio que yo elegí, me encanta el lugar, me encanta el grupo y me encanta lo que estoy haciendo.”

Un poco de teoría.

Resulta que así como nuestro cuerpo refleja cómo nos sentimos, también podemos hacer el camino inverso ubicando nuestro cuerpo como queremos sentirnos y así los niveles de cortisona y testosterona acompañan este cambio. Es un poco como pretender ser confiada, actuarlo. Y de alguna manera nuestra mente comenzará a sentirse asi.

En la charla TED explican mejor este fenómeno, ya que hay estudios relacionados que lo fundamentan.

Se que alguna vez lo intenté pero seguramente no por el tiempo necesario, que es de mínimo dos minutos. Me acuerdo alguna discusión puntual con jefes donde intenté poner los brazos en jarra, o bien pararme pero no tuve grandes efectos.

Yo te cuento mi experiencia y mis sensaciones en mi clase de Coaching, y te invito a que pruebes la segunda posición que comento. Se llama la “Postura de la Mujer Maravilla” 😉

Probala en estas circunstancias:

  • Antes de una entrevista laboral
  • Antes de una llamada importante
  • Antes de una reunión

 

Acá el video de la charla Ted:

Inténtalo y contame como te resultó, son dos minutos!

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