Blog que recomiendo: Oye Deb

Apuntes Oye deb Curso

Cuando descubrí Oye Deb, fue un antes y un después.

En esa época, fin de 2013, yo era una D gigante llena de todas las malas d: desorganización, distracción, decepción, desgano, en fin: despelote. No podría decir divorciada porque nunca nos casamos, pero sí estaba recién separada y deprimida. Y con la responsabilidad de no decaer, tenía un niño de dos años que dependía exclusivamente de mi.

Cuando tenía un momento libre navegaba por internet buscando cómo organizarme, cómo armar rutinas, cómo podía aprovechar mejor el tiempo para que los días me fueran más productivos. (Digo días pero en verdad eran algunas siestas de Pini cuando volvía del jardín, o bien alguna noche si lograba que se acostara temprano. El resto del tiempo, trabajaba full time en una constructora, y salía con los minutos contados para pasar a buscar a Pini a su jardin. De ahí el ciclo de meriendas, cena, compra, lavado, tendido, doblado de ropa, limpieza, orden, etc. Todo lo que una mamá que vive sola logra hacer pero queda agotada al final del día.) Necesitaba una varita mágica que me ordenara, que me dijera que iba a volver a ser feliz, que esta separación era parte de la depuración que necesitaba mi vida.

En paralelo, sentía que mi trabajo no me aportaba nada. Como técnica que soy, la mayoria de mis trabajos siempre estuvieron relacionados con compras de materiales y suministros para obras. Estudié Arquitectura algunos años pero por varias razones no terminé y sentía que me estaba estancando en esa área. Sabía que ya no estaba relacionado conmigo, pero al tener la experiencia recorrida en ese camino, me costaba pensar que podía dar un volantazo y arrancar de nuevo.

Y ahi apareció Oye Deb

Inicialmente Deborah me abría los ojos con sus planteos acerca de los miedos para emprender y acerca de las señales de alarma acerca de los caminos que vamos tomando, todo desde una óptica femenina, real, experimentada. Su blog  es distinto de todos los blogs que existen por ahí. Ella va más profundo y logra destrabar respuestas a preguntas que ni nos hacemos.

Creo que me leí el blog de punta a punta en un fin de semana que Pini se había ido a lo del papá.

Hoy, tres años después, se necesitarían meses para leerlo entero ya que el contenido que compartió Deb en su web es increiblemente extenso. Eso sumado a los comentarios con aportes valiosísimos de la gran comunidad de la que formo parte. Y con quienes nos juntamos martes a martes cuando Deb publica su newsletter. De esa comunidad, somos unas cuantas las que gracias a ella nos lanzamos al mundo de la escritura online. Además, el blog fue creciendo hacia el desarrollo personal, en estos momentos hay una serie de videos vinculados a la vida interior. Son imperdibles.

Deborah tiene unos cursos que son increibles. Yo hice dos, el primero, el Ideatorio, es de todo lo que voy a recomendar, lo que más recomiendo, valga la redundancia. Lo hice dos veces, la primera en el 2013, y la segunda tres años después, entre abril y agosto de este año. Con este segundo Ideatorio logré darle forma a Buscando lo simple, y en paralelo armarme de valor para contarlo entre mis allegados.

El otro curso hiper recomendable, es Mi Diario, que casualmente hoy salió a la venta de nuevo. Es una aventura introspectiva, por momentos incómoda pero muy muy satisfactoria. A mi puntualmente me sucedió que arranqué a escribir y por mi naturaleza dispersa seguí escribiendo mis propias inquietudes y sentimientos de lo que me iba pasando y al final no lo terminé. Pero sí puedo decir que volvió a encender en mí la chispa de la escritura. Yo, que todo lo escribía desde muy muy chica, desde sueños, pesadillas, listas, situaciones, etc, en algún momento me desconecté y solo escribía con la computadora mails de trabajo y cosas de la facultad.

Cuando nació Pini, dije que quería escribirle cuentos exclusivos para él y sus aventuras. Lo dije y no lo hice. Cuando nos separamos con el papá, quise escribirle un cuento sobre la separación. Tampoco lo logré. De alguna manera estaba bloqueada para bajar mis pensamientos hacia la computadora. Pero cuando arranqué Mi Diario, lo primero que hice fue iniciar un cuaderno, y ahi, simplemente con una lapicera y ese cuaderno, volví a escribir.

Entonces, no paré más.

  • Escribo cuando estoy angustiada.
  • Escribo cuando quiero esconderme del mundo.
  • Escribo cuando estoy feliz.
  • Escribo las ocurrencias de Pini.
  • Escribo para ordenar lo que pienso.
  • Escribo cosas para tirar apenas son escritas. Al mejor estilo Misión imposible.
  • Escribo, y encuentro claridad.

Eso, es gracias a Deb.

Dale un vistazo a Oye Deb. Es un antes y un después.

 

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